Por GUSTAVO ESPINOZA M. (*)
Culminado el proceso electoral el pasado 5 de junio y confirmada la derrota electoral de Keiko,
La elección era, ciertamente, el Plan A para los áulicos del reo en cárcel, pero se ahogó por el rechazo masivo de la población peruana que terminó ungiendo como Presidente electo del Perú para el periodo 2011-
Abrumados por el hecho, los fujimoristas recurrieron a las trapacerías médicas y proclamaron que su líder debía ser liberado por “razones humanitarias”.
Olvidaron que Fujimori no tuvo “razones humanitarias” para proteger la vida de los estudiantes de
Las “razones humanitarias” brillaron por su ausencia en todas las circunstancias de su función gubernativa a lo largo de diez años. Y en lugar de ellas se impuso la ley de la selva para los humildes y el Paraíso Terrenal para los poderosos.
Pero como nadie sabe cuántas vueltas da la tuerca, ahora sí asomaron para cobijar al “chinito de la yuca” que –luego del flash electoral del domingo pasado- se sintió desolado y al borde de la muerte y se hizo trasladar de “emergencia” al hospital de enfermedades Neoplásicas donde es atendido desde hace varios meses por una lesión en la lengua que algunos adjudican al uso que le dio, justificando sin rubor sus crímenes y mintiendo con descaro a la población.
Para justificar su pedido, organizó una presentación suya en
Los médicos legistas encargados de estudiar el caso, desestimaron el recurso. Para ellos la lesión sublingual no ha avanzado, y tampoco el paciente tiene cáncer. Su estado de salud requiere evaluaciones, pero está muy lejos de registrar un estado “terminal”. Puede, entonces, perfectamente, continuar su detención en el centro penal en el que está actualmente recluido.
Claro que eso de hablar de un “centro penal” y de una “reclusión”, es más bien un exceso.
El fundo Barbadillo, al que ya fue reenviado la noche del martes, no es un “centro penal”, precisamente. Es más bien un centro recreacional de las Fuerzas Policiales que cuenta con numerosas comodidades.
En la zona en la que se ubica su “celda”, Fujimori tiene un dormitorio, una sala y un comedor, un recibidor, cocina y baño; y cuenta, además, con todos los medios electrónicos a su servicio, desde celulares hasta Internet. Recientemente, desde allí dirigió una buena parte de la campaña electoral de su hija y envió correos a distintos medios de comunicación para ese efecto. También cuenta con medico de cabecera, enfermeras y masajistas, que le alegran la vida.
Por lo demás, Fujimori recibió, sin límite alguno a centenares de visitantes desde un inicio y no solo abogados de su causa. Fueron a verlo e intercambiar impresiones con él, parlamentarios y ex parlamentarios, funcionarios de Estado de ayer y de hoy, jefes militares, dirigentes vecinales y pobladores, líderes de su conglomerado político y empresarios. En “estrictu sensu”, Fujimori nunca estuvo solo y vivió rodeado y protegido por su propia seguridad y con todos los privilegios de un “invitado ilustre”.
Y el Fundo Barbadillo es tan extenso que bajo su primer gobierno García lo utilizó para mantener retenidos a más de 600 estudiantes de las universidades de San Marcos, Ingeniería y
En el plano personal, me consta eso, porque en ese entonces, en mi condición de Parlamentario de Izquierda Unida, me di maña para introducirme allí y hacer masivas asambleas clandestinas con los detenidos llevándoles la solidaridad de nuestro movimiento, hasta que luego de tres ocasiones fui bloqueado.
Curiosamente, en ese entonces también visitó el lugar Alberto Fujimori, entonces Presidente de
Sin duda no adivinó que esa sería su suerte veinte años después, cuando arribó extraditado de Santiago de Chile y el Perú era gobernado por Alejandro Toledo.
Luego del informe médico categórico en la materia y que echó por tierra el “plan B”, los voceros de
Esa “depresión” es la que lo ha conducido a no ingerir alimentos y bajar de peso, disminuyendo, también las reservas de su organismo. Y esta situación se le hizo más precisa cuando recibió los informes electorales que confirmaban la derrota de su hija.
Ahora esa “depresión” parece ser la causal que arguye la mafia para demandar su libertad.
Si este u otro gobierno llegara a la conclusión que el desánimo y la depresión son causal para la liberación adelantada de un reo, ¿cuántos presos podrían acogerse a ese derecho? Probablemente ninguno, porque en esa eventualidad,
Mientras esto ocurre, dos fenómenos acontecen en el Perú. El gobierno de García afina su “despedida” aprobando leyes de protección a los funcionarios involucrados en delitos económicos contra el Estado, agrava la crisis del sur altiplánico disponiendo la captura de los líderes de la protesta social, y se dispone a construir una gigantesca imagen del Cristo del Corcovado en la cumbre del Morro Solar en Lima. El ingenio popular ya ha precisado que no se trata del “Cristo del Corcovado” sino del Cristo del Gordo Vago, o que, en su defecto, se le puede bautizar como “el Cristo de lo robado”.
No hay sentimientos anticatólicos en los que se oponen al Cristo, sino simplemente un rechazo al estruendoso ridículo del mandatario, aprisionado por un ego colosal -como ya se dijo- y dispuesto a cualquier cosa por salvarse de las investigaciones y requerimientos penales en el nuevo gobierno.
Ollanta Humala, por su parte, retornó de su gira por el centro y sur del continente y luego de sostener fructíferas entrevistas con los mandatarios de diversos países. Esta gira, entre otras virtudes, tendrá por cierto la de situar el proceso peruano que se inicia en el marco de la lucha de pueblos y países de América Latina por la defensa de sus recursos, y contra el subdesarrollo y la dependencia.
Si la depresión es la enfermedad post electoral de la mafia, el entusiasmo es el “leit motiv” de la población peruana.
(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. Lima - Perú
