La Banca “Off Shore”, fue autorizada por la dictadura uruguaya, en 1976, con el asesoramiento del Fondo Monetario Intenracional.
El régimen cívico-militar, presidido por el señor Juan María Bordaberry, que pactó su autogolpe con un sector militar, tenía ante sí, una crisis económica que la izquierda uruguaya había caracterizado como “estructural”, entendiendo por esto que la producción no podía cubrir las necesidades sociales porque las fuerzas productivas estaban bloqueadas por los grandes latifundios en manos de una oligarquía y el imperialismo que succionaba sus recursos financieros. El autogolpe de Bordaberry, un terrateniente, con el apoyo de Estados Unidos, fue la respuesta al programa del Frente Amplio, que se proponía, en 1971, modificar sustancialmente esas estructuras caducas.
El encargado de consolidarlas, con el apoyo de un régimen de fuerza, fue el Ministro de Economía y Finanzas, el Ingeniero Alejandro Vegh Villegas, un financista de absoluta confianza de Estados Unidos y del FMI. La derecha explicaba la crisis por su principal efecto: el déficit de la balanza de pagos. Las exportaciones del agro eran incapaces de aportar las divisas que el país necesitaba para estabilizar su moneda y atraer la inversión extranjera. Como primera medida en esta dirección, el gobierno liberó, en 1974, la tasa de interés y el acceso al mercado de cambios agregando que el tipo de cambio sería regulado por el libre juego de la oferta y la demanda. Posteriormente, liberó la creación de nuevos bancos.
Pero el proyecto era más amplio y el Fondo Monetario Inrternacional hizo su aporte, poniendo a disposición del gobierno el asesoramiento del economista canadiense, Robert Mundell, el que le asignó un despacho en el Banco Central.
En una conferencia, pronunciada en la sala de actos del Banco, el asesor expresó: “En el Uruguay existen problemas pero hay ciertas ventajas comparativas, además de las ventajas de sus recursos, de su producción, de su pesca, del nivel educacional de su población, entre otras, que parecen haberse combinado para constituir una isla de libertad (en ese momento la dictadura practicaba su más alto nivel represivo! – Nota del autor), en medio de Estados que son más grandes y más inestables desde el punto de vista financiero. Y cuanto mayor sea esa inestabilidad en el Brasil y en la Argentina, mayor será la estabilidad en el Uruguay y más numerosas las ventajas que ello le reportará al país, puesto que de ese modo pasará a ser diferente el papel que le corresponderá desempeñar al mismo y se crearían los ingredientes necesarios para la formación de un centro financiero o de un sub-centro financiero de Nueva York, por supuesto, que es el centro de los capitales mundiales como Londres es el centro del capital europeo. Dicho sub-centro podría convertirse en uno de los centros estables más importantes de América Latina” (27 de agosto ee 1976).
Para ello, Mundell recomendaba “pegar” en forma fija, con un pequeño deslizamiento, el peso al dólar, para sobrevaluarlo y, junto con el secreto bancario y la liberación cambiaria absoluta, permitir el movimiento de capitales de corto plazo, aquí llamados “golondrina”.
Las medidas dispuestas por Végh Villegas, en 1º74, provocaron el ingreso al Uruguay de una avalancha de bancos extranjeros que se dedicaron a dolarizar la plaza, aprovechando la creciente sobrevaluación del peso y las altas tasas de interés en moneda uruguaya. Los retornos de intereses de estos créditos, al reconvertirlos en dólares, superiores a un 30%..
Los hechos solo confirmaron parcialmente los pronósticos del economista canadiense, pues la sobrevaluación del peso, y la inestabilidad económica en Brasil y Argentina, determinaron el estancamiento de las exportaciones y, luego, la fuga masiva de capitales, originando las crisis de 1982 y 2002. Quiere decir que la crisis fue causada por el déficit comercial provocado por la paralización de las exportaciones a Brasil y Argentina, por las devaluaciones monetarias que allí se produjeron, mientras en el Uruguay se sobrevaluaba el peso para atraer capitales de esos países. Y la “fidelidad” a los contratos proclamada por las autoridades, en 1982 y 3n 3l 2002, llevó al vaciamiento de los bancos y a que el Estado, deuda externa mediante, se hiciera cargo de las “carteras pesadas”, incobrables.
Al go parecido está ocurriendo con el euro, cuya creación fue aconsejada por Mundell, quien recibió el Premio Nobel de Economía en 1999. Si la producción no es competitiva en el mercado mundial y se sobrevalúa la moneda, aumentará el déficit en la balanza comercial y, paralelamente, el endeudamiento externo. Pero a Mundell, no le interesaba el tema productivo sino que los abundantes capitales circulantes encontraran un “buen clima” para lucrar.
La Revista “Búsqueda”, expresión local de este capitalismo financiero, aplaudió hasta la euforia la política de Vegh Villegas y los “consejos” de Mundell. Incluso buena parte de sus redactores se pusieron al frente de los suculentos negocios de bancos y financieras.
En 1985, la dictadura, repudiada por el pueblo en el plebiscito de 1980 y acosada por la crisis económico-financiera de 1982, cedió el gobierno a los partidos políticos, permitiendo la gradual restauración constitucional, no siin antes obtener el compromiso de que sus crímenes no serían investigados ni sus ejecutores juzgados.
Los nuevos gobiernos, adoptaron el “Modelo Mundell” y asentaron la economía sobre tres pilares: las exportaciones agroindustriales, la banca con su muleta “off Shore” y el secreto bancario, y el turismo. La misma posición han continuado los dos gobiernos del Frente Amplio que ha renunciado, de hecho, a toda reforma de las estructuras económicas, que fueron su “piedra de toque” programática en 1971.
Por ello, es muy difícil demoler uno de los pilares del sistema que trae capitales negros, que son en definitiva divisas-, y más aún cuando la economía mundial se contrae y sus efectos pueden afectar nuestras exportaciones. En este contexto pueden interpretarse las palabras de Mujica, mencionadas en la primera parte de este artículo donde, respondiendo a la OCDE y al brutal discurso de Sarkozy, dijo: “Rechazamos la forma pero estamos estudiando el contenido pensando siempre en la defensa de nuestros intereses y de América Latina”.
martes, 20 de diciembre de 2011
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