martes, 26 de julio de 2011

BRETTON WOODS

por Ruiz Pereyra Faget

Entre el 1 y el 22 de julio de1944, se realizó en la localidad de este nombre, en las colinas boscosas de New Hampshire, la Conferencia Monetaria Internacional más importante del siglo XX.

La Segunda Guerra Mundial entraba en su fase final: las tropas aliadas habían abierto el segundo frente en Normandía, el Ejèrcito Rojo había liberado el territorio de la URSS y se acercaba a Varsovia, Sicilia era liberada y la aviación estadounidense intensificaba sus bombardeos en las islas del Pacífico ocupadas por los japoneses. El 20 de julio fracasó un atentado contra Hitler que mostró fracturas internas dentro de la Wehrmacht.

En la Conferencia participaron 44 países pero el debate, sobre el sistema monetario internacional que debía regir en la postguerra, se centró en dos proyectos antagónicos presentado uno por la delegación británica, encabezada por el economista John Maynard

Keynes, y el otro por la delegación de Estados Unidos, presidida por el jefe de Investigaciones del Departamento del Tesoro, Harry White.

El proyecto de Keynes tenía muy pocas posibilidades de fructificar porque el poder de la libra esterlina era cosa del pasado mientras que el dólar tenía detrás la enorme fortaleza de una economía que poseía la mitad del producto mundial y el 80% del stock de oro. La industria norteamericana, convertida en el “arsenal de la democracia”, había experimentado un crecimiento gigantesco, mientras la británica había sido devastada por los bombardeos. Alemania, Japón y la Francia ocupada eran naciones enemigas. La “Francia Libre”, presidida por el General De Gaulle, con sede en Londres, estuvo representada a título de “observadora”, por Pierre Mendès-France.

El objetivo del plan de Keynes era evitar que un país poderoso económicamente como Estados Unidos, se convirtiera en un acreedor rodeado de países deudores por el desbalance de su comercio exterior. Representaba a un gobierno con integración bipartidista pero presidido por un primer ministro conservador, -Winston Churchill- defensor tenaz del Imperio Británico cuya desintegración en la postguerra era inevitable.

Para Keynes ese riesgo (la hegemonía financiera norteamericana) podía evitarse si existiese un organismo internacional, con poder emisor de moneda y capacidad para controlar tanto los déficits como los superávits comerciales. La institución que propuso con esas competencias, fue la “International Clearing Union” (Cámara Internacional de Compensación). Las transacciones comerciales serían medidas en una nueva moneda, el “bancor”. Cada país tendría en este “Clearing” una cuenta en bancor de su movimiento comercial y tanto los superávits como los déficits serían gravados por un impuesto. Este gravamen llevaría a los países con déficit a estimular la producción y a los países con superávit a gastar más de tal modo que el sistema general llegara al equilibrio. El valor de la nueva moneda estaba referido a los precios de 30 productos básicos, incluyendo el oro. Keynes se oponía al patrón oro, como única base, considerando a este metal como una “reliquia bárbara” que, en tiempos de recesión, al contraer la circulación monetaria, `pr si salida para los pagos, profundizaba la crisis.

Estados Unidos, con el poder que tenía su economía, no podía aceptar este proyecto e impuso el suyo: el dólar como divisa universal, comprometiéndose a cambiar su papel por oro, a un tipo de cambio fijo de 35 dólares la onza troy, si los gobiernos en algún momento, lo deseaban. Y para evitar que los déficits frenaran el flujo comercial, propuso la creación de un fondo monetario que otorgaría “prestamos de estabilización”, a los países que lo necesitaran. Así nació el Fondo Monetario Internacional al que se agregó el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.

El nuevo papel asignado al dólar, le dio un enorme poder a Estados Unidos para desarrollar su política imperialista: la creación de la OTAN y de bases militares en todo el mundo; las guerras coloniales como la de Vietnam; la compra de las industrias fundamentales en Alemania y Japón; la intensificación de la penetración de sus monopolios en América Latina.

La anécdota trágica de este acontecimiento es que el autor del sistema monetario –Harry Dexter White- que le dio tal poder al imperialismo norteamericano, fue acusado por el FBI y la Comisión Mc Carthy, en 1948, de ser un agente de la Unión Soviética. En ese momento, White era Director del Fondo Monetario Internacional, designado por el Presidente Truman, y el impacto de la acusación le provocó un ataque cardíaco que terminó con su vida, cuando regresaba a su domicilio después de comparecer en una audiencia de la Comisión de Actividades Antinacionales del Congreso, que presidía el mencionado senador de Wisconsin.

Pero el gasto exacerbado de Estados Unidos no podía durar eternamente. La distancia entre la abundancia de billetes verdes que circulaban en todo el mundo y el oro que debía respaldarlos cada vez era más grande. Pronto los especuladores con activos financieros advirtieron los hechos, surgiendo un mercado negro con un precio del oro superior al oficial.

En 1958, la Unión Europea de Pagos estableció la convertibilidad de sus monedas en otras no europeas para las transacciones realizadas en sus cuentas corrientes. Era un éxito del Sistema de Bretton Woods, pero solo en apariencia, pues aparecían signos inquietantes: ese mismo año, el superávit de la balanza de cuenta corriente de Estados Unidos, se deterioró dramáticamente, instalándose por primera vez el déficit, tendencia que se acentuará en los años siguientes.

En noviembre de 1960 las elecciones presidenciales llevaron a la Casa Blanca, al candidato del Partido Demócrata, John F. Kennedy que sucedería a ocho años de gobierno republicano. La campaña electoral estuvo dominada por la crisis del oro que, en el mercado negro pasó la barrera de los 40 dólares mientras el déficit de la balanza de cuenta de EE.UU. corriente, se ensanchaba. La política interna y externa del nuevo presidente era aumentar el gasto público en todas las áreas. Para instrumentarlo se rodeó de un calificado equipo de economistas neokeynesianos, presidido por John Kenneth Galbraith.

La crisis fue conjurada, momentáneamente, mediante la creación de l “Pool del oro”, integrado por diez países, en 1961. No obstante, el gobierno francés veía con desconfianza las políticas de Kennedy así como el intento de los monopolios norteamericanos de controlar la naciente industria informática francesa y europea.

El gran campanazo contra esta “piratería monetaria” lo dio, precisamente, el Presidente galo, Charles De Gaulle, en su famosa conferencia de prensa del 4 de febrero de 1965.

El mandatario francés dijo: “El hecho de que muchos Estados hayan aceptado dólares, con valor equivalente al oro, permitió a Estados Unidos financiar con su moneda el déficit de su balanza de pagos y a endeudarse gratuitamente con otros países. En efecto, pagan sus deudas con dólares que emiten en lugar de pagar con oro, cuyo valor es real y del que no pueden desprenderse sin riesgos y sin sacrificio. Este privilegio unilateral que tiene Estados Unidos ha contribuido a difundir la idea de que el dólar es una moneda internacional imparcial, cuando en verdad es un instrumento de crédito de un Estado”. “Evidentemente, esta situación tiene otras consecuencias. Mientras Estados Unidos queda exonerado de seguir las reglas rigurosas que antes regulaban los balances negativos de la balanza de pagos, las otras naciones deben cumplirlas estrictamente. De esta manera, Estados Unidos puede exportar dólares, es decir inflación, bajo forma de capitales a préstamo a Estados o a particulares fuera de sus fronteras. Como el aumento de la circulación fiduciaria, colocada dentro de sus fronteras, a Estados Unidos le rinde menos, aparece la propensión creciente de invertir en el extranjero. En consecuencia, para algunos países, ello representa la expropiación de algunas de sus empresas”.

Seguidamente, el General hzo un llamado a los países cuyos bancos centrales tenían abultadas reservas en dólares a cambiarlas por oro porque iba a llegar un momento en que Estados Unidos no podría mantener su conversión fija de 35 dólares la onza de oro y tendría que devaluar, hecho que ocurrió el 15 de agosto de 1971, cuando el Presidente Nixon decretó la flotación del dólar y se disparó el precio del oro y el estancamiento con inflación (“Stagflation”) en el mundo con el meteórico aumento de los precios del petróleo (década de los 70’).

Al comentar los dichos de De Gaulle en la conferencia de prensa referida, la revista “Time”, en su edición de 11 de febrero de 1965, expresó que “nunca en el pasado un país amigo de Estados Unidos había lanzado contra él un ataque tan duro”, aunque no rebatió los argumentos del gobernante francés.

Sin embargo, en el campo académico, se reavivó la polémica entre partidarios y adversarios del patrón oro. Entre los primeros, adquirió notoriedad la posición del economista Jacques Rueff, asesor del General De Gaulle.

En el libro “La época de la inflación” (1963), en el capítulo VI que titulo “El pecado monetario de Occidente”, Rueff expresa lo siguiente: “Durante largos períodos, a pesar de la libertad de los comportamientos individuales, los precios se han mantenido estables y equilibrados los mercados y las balanzas de pago”.

“Para medir la improbabilidad del equilibrio de la balanza de pagos basta imaginar el número y la diversidad de las decisiones que contribuyen a formarla. Si estas decisiones son libres, en la medida en que lo son en nuestro país desde que no existen contingentes de importación, el equilibrio no puede ser un producto del azar. Si existe, es que un mecanismo apropiado trata de establecerlo”.

“Este mecanismo puede tomar diversas formas, según se encuentre en régimen de moneda inconvertible de cambios oscilantes o en el de moneda convertible de cambios estables. Este último caso era el de las monedas metálicas, bajo la forma que tenían antes de la última guerra, es decir, monedas libremente convertibles en lingotes de oro con arreglo a tasas ya fijadas. En este sistema, el equilibrio de la balanza de pagos estaba asegurado directamente por efecto de las transferencias de capacidad adquisitiva a que daba lugar todo desequilibrio de los compromisos exteriores. Cuando la balanza estaba en déficit, la compra del oro o de las divisas necesarias para saldar el pasivo provocaba, en la proporción adecuada, reabsorción de la capacidad adquisitiva en el país deudor. La capacidad adquisitiva global, o sea el volumen de las rentas, se hacía inferior al valor global de la producción, lo cual liberaba para la exportación las riquezas aptas para restablecer el equilibrio de las balanzas de pagos, y provocaba, eventualmente, los movimientos de precios que permitían exportarlas”.

Rueff se refiere luego a la sustitución del patrón oro por el cambio de divisas por oro –“gold exchange standard”, que fuera adoptado por algunos países después de la Primera Guerra Mundial y después de la segunda conflagración en Bretton Woods”, en beneficio exclusivo del dólar: “De esta forma, el gold-exchange-standard ha realizado la gran revolución de proporcionar a los países provistos de una moneda prestigiada internacionalmente el secreto maravilloso del déficit sin lamentaciones, que permite dar sin tomar, prestar sin tomar prestado y comprar sin pagar”.

“El descubrimiento de ese secreto ha modificado profundamente la psicología de los pueblos al atenuar o suprimir en esos países las consecuencias internas que el patrón oro ligaba al déficit de las balanzas de pago”.

Pero la eliminación del patrón oro acarrea tres consecuencias: A) Elimina la pérdida de poder adquisitivo del país deficitario, pues éste debe ser saldado con salida de metal; por el contrario con el nuevo régimen el volumen global de la capacidad adquisitiva no resulta afectado, pero la expansión del crédito provoca inflación que reduce la capacidad adquisitiva interna del país deudor; B) “En el régimen de gold-exchange-standard todo déficit de la balanza de pagos de un país cuya moneda es devuelta, por los Bancos de emisión que la reciben, a su punto de partida (Estados Unidos y, en el interior de la zona de la libra esterlina, Inglaterra) produce una verdadera duplicación de las bases del crédito en el mundo, con la reserva, naturalmente, de las variaciones concomitantes que se puedan producir en los demás conceptos del balance del Banco receptor” (…) “Los movimientos de capitales norteamericanos hacia Alemania y Francia de los años 1958, 1959 y 1960 han provocado de la misma manera un aumento excepcional de las disponibilidades, causa de unas alzas anormales de las cotizaciones en los mercados financieros, de la falta de mano de obra y de una fuerte tendencia a la subida de precios”. “En los períodos de movimientos de capitales de los países de moneda clave hacia los de moneda no privilegiada, la coyuntura puede ser expansionista en éstos sin dejar de serlo en los otros. Los primeros arrastran a los segundos—en los que nada tiende a frenar el boom— y el conjunto de países afectados por el gold-exchange-standard se encuentra impulsado, mientras duran las migraciones de capitales, por una potente ola de expansión, económica o bolsística, de tendencia inflacionista”. C) “Pero la consecuencia más grave del gold-exchange-standard está en el carácter engañoso de la estructura de crédito que engendra”. “En el mensaje antes citado (enero de 1961), el presidente Kennedy ha indicado que a fines de 1960 los diecisiete mil quinientos millones de dólares que constituían la reserva de oro de los Estados Unidos eran la garantía, por una parte, de los veinte millones de dólares de los depósitos extranjeros a corto plazo o a la vista, y por otra, de los once mil quinientos millones de la circulación monetaria interna”. “El análisis precedente no pone en duda el valor del dólar. Sin embargo, obliga a reconocer que la aplicación del gold-exchange-standard en los momentos de grandes movimientos de capitales ha establecido una doble hipoteca sobre una fracción importante de las existencias de oro de los Estados Unidos. Si los extranjeros poseedores de importantes cantidades en dólares pidiesen el pago en oro de una parte importante de sus créditos, podrían provocar un auténtico hundimiento del edilicio del crédito de los Estados Unidos”.

En una posición opuesta a Rueff, estaba el economista belga-estadounidense, Robert Triffin (“El oro y la crisis del dólar”, 1960) que defendió los déficits de la balanza de pago norteamericana como una forma de mantener la liquidez mundial de dinero de reserva (dólares) pero, sin embargo, señaló en un informe al Congreso, a comienzos de los 60 que esta política tenía un lado negativo, lo que planteaba un “dilema” que era necesario resolver: el aumento del déficit de la balanza de pagos de Estados Unidos llevaría a una debilidad progresiva del dólar y, en consecuencia, a la pérdida de confianza en esta moneda como activo de reserva de los bancos centrales.

El plan de Triffrin para resolver esta contradicción, consistía en crear un tipo de liquidez pero bajo control internacional y no nacional. En una ptimera etapa, Estados Unidos transfería sus balances de cuenta corriente al Fondo Monetario Internacional, que los registraba en una cuenta a favor de EE.UU. Luego era necesaria una reforma de la Carta del FMI que sustituyera las cuotas de cada país por depósitos de sus reservas de los cuales una parte sería convertida en oro. La reforma debía conferirle al FMI las mismas competencias que tenía el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, de emitir moneda.

El núcleo de la argumentación de Triffin, como la de Keynes, es que el sistema monetario internacional debía ser regulado por un organismo internacional. Era la garantía de estabilidad, según el economista belga, de que la emisión de billetes fuera el equivalente del intercambio mundial de mercancías.

El dilema y la solución a éste, propuesta por Triffin, ha adquirido actualidad en la presente crisis monetaria, con la posición adoptada por los países del BRIC -Brasil, Rusia, India y China- y particularmente, de este último país.

El 23 de marzo de 2009, el Presidente del Banco Popular de China (Banco Central),

Zhou Xiaochuan,, publicó en el sitio web del Bamco. un estenso artículo en el que expresaba que Keynes fue un “visionario” y que debía instaurarse una moneda global para resolver el “dilema de Triffin”. Zhou propuso utilizar, con ese fin, los Derechos Especiales de Giro (DEG), que ahora son empleados por el FMI como moneda de cuenta, pero “pegado” a una canasta de monedas, integrada por el euro, la libra esterlina, el yen japonés y el dólar. La nueva moneda también debería ser adoptada para regir las transacciones internacionales de las empresas comerciales y financieras privadas.

De inmediato, el Presidente Obama en un discurso radiotelevisado, rechazó la propuesta de Zhou expresando que las dificultades de Estados Unidos son coyunturales y que en el largo plazo el dólar es una moneda fuerte porque la economía de Estados Unidos es la más grande del mundo. En términos similares se pronunciaron el Secretario del Tesoro, Timothy Geitner, y el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke.

Los expertos norteamericanos están convencidos que la propuesta del Presidente del Banco Central de China –que no ha sido refrendada por el Presidente Hu Jintao ni por el Primer Ministro, Wen Jiabao- forma parte de una agresiva campaña para modificar la integración del Directorio del Fondo Monetario Internacional ya que un cambio abrupto de moneda de reserva, afectaría los voluminosos activos financieros de Estados Unidos –cerca de un billón de dólares solo en bonos del tesoro-, y revaluaría el yuan, reduciendo la competitividad de sus exportaciones en un momento de crisis mundial.

miércoles, 22 de junio de 2011

PERÚ: EL PLAN "B" DE LA MAFIA

Por GUSTAVO ESPINOZA M. (*)

Culminado el proceso electoral el pasado 5 de junio y confirmada la derrota electoral de Keiko, la Mafia puso en marcha su Plan B para liberar a Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión por violación a los derechos humanos, robo, apropiación ilícita y otros crímenes.

La elección era, ciertamente, el Plan A para los áulicos del reo en cárcel, pero se ahogó por el rechazo masivo de la población peruana que terminó ungiendo como Presidente electo del Perú para el periodo 2011-2016 a Ollanta Humala Tasso, el vocero de Gana Perú y figura representativa de los segmentos progresistas y avanzados de la vida nacional.

Abrumados por el hecho, los fujimoristas recurrieron a las trapacerías médicas y proclamaron que su líder debía ser liberado por “razones humanitarias”.

Olvidaron que Fujimori no tuvo “razones humanitarias” para proteger la vida de los estudiantes de La Cantuta, el niño de Barrios Altos y sus padres y hermanos. Tampoco para garantizar el respeto a las 300 mil mujeres esterilizadas contra su voluntad y por la fuerza, apenas por ser pobres e indígenas. Menos, para extender la mano a las víctimas de las matanzas sucesivas en el interior del país, bajo el pretexto de “combatir la subversión”

Las “razones humanitarias” brillaron por su ausencia en todas las circunstancias de su función gubernativa a lo largo de diez años. Y en lugar de ellas se impuso la ley de la selva para los humildes y el Paraíso Terrenal para los poderosos.

Pero como nadie sabe cuántas vueltas da la tuerca, ahora sí asomaron para cobijar al “chinito de la yuca” que –luego del flash electoral del domingo pasado- se sintió desolado y al borde de la muerte y se hizo trasladar de “emergencia” al hospital de enfermedades Neoplásicas donde es atendido desde hace varios meses por una lesión en la lengua que algunos adjudican al uso que le dio, justificando sin rubor sus crímenes y mintiendo con descaro a la población.

Para justificar su pedido, organizó una presentación suya en la TV, destinada a suscitar lástima, donde se le ve enflaquecido y avejentado y arguyó una rápida pérdida de peso que estimó en 14 kilos.

Los médicos legistas encargados de estudiar el caso, desestimaron el recurso. Para ellos la lesión sublingual no ha avanzado, y tampoco el paciente tiene cáncer. Su estado de salud requiere evaluaciones, pero está muy lejos de registrar un estado “terminal”. Puede, entonces, perfectamente, continuar su detención en el centro penal en el que está actualmente recluido.

Claro que eso de hablar de un “centro penal” y de una “reclusión”, es más bien un exceso.

El fundo Barbadillo, al que ya fue reenviado la noche del martes, no es un “centro penal”, precisamente. Es más bien un centro recreacional de las Fuerzas Policiales que cuenta con numerosas comodidades.

En la zona en la que se ubica su “celda”, Fujimori tiene un dormitorio, una sala y un comedor, un recibidor, cocina y baño; y cuenta, además, con todos los medios electrónicos a su servicio, desde celulares hasta Internet. Recientemente, desde allí dirigió una buena parte de la campaña electoral de su hija y envió correos a distintos medios de comunicación para ese efecto. También cuenta con medico de cabecera, enfermeras y masajistas, que le alegran la vida.

Por lo demás, Fujimori recibió, sin límite alguno a centenares de visitantes desde un inicio y no solo abogados de su causa. Fueron a verlo e intercambiar impresiones con él, parlamentarios y ex parlamentarios, funcionarios de Estado de ayer y de hoy, jefes militares, dirigentes vecinales y pobladores, líderes de su conglomerado político y empresarios. En “estrictu sensu”, Fujimori nunca estuvo solo y vivió rodeado y protegido por su propia seguridad y con todos los privilegios de un “invitado ilustre”.

Y el Fundo Barbadillo es tan extenso que bajo su primer gobierno García lo utilizó para mantener retenidos a más de 600 estudiantes de las universidades de San Marcos, Ingeniería y La Cantuta, cuando resolvió ocupar los centros académicos de instrucción superior.

En el plano personal, me consta eso, porque en ese entonces, en mi condición de Parlamentario de Izquierda Unida, me di maña para introducirme allí y hacer masivas asambleas clandestinas con los detenidos llevándoles la solidaridad de nuestro movimiento, hasta que luego de tres ocasiones fui bloqueado.

Curiosamente, en ese entonces también visitó el lugar Alberto Fujimori, entonces Presidente de la Asamblea Nacional de Rectores. Recuerdo que al salir de allí, quizá para “tranquilizar” a los familiares de los jóvenes, aseguró que ellos no estaban realmente detenidos sino más bien ubicados en un centro recreacional “de primera”, que les resultaba grato y cómodo.

Sin duda no adivinó que esa sería su suerte veinte años después, cuando arribó extraditado de Santiago de Chile y el Perú era gobernado por Alejandro Toledo.

Luego del informe médico categórico en la materia y que echó por tierra el “plan B”, los voceros de la Mafia han optado por demandar la libertad del reo argumentado que éste, “está deprimido”.

Esa “depresión” es la que lo ha conducido a no ingerir alimentos y bajar de peso, disminuyendo, también las reservas de su organismo. Y esta situación se le hizo más precisa cuando recibió los informes electorales que confirmaban la derrota de su hija.

Ahora esa “depresión” parece ser la causal que arguye la mafia para demandar su libertad.

Si este u otro gobierno llegara a la conclusión que el desánimo y la depresión son causal para la liberación adelantada de un reo, ¿cuántos presos podrían acogerse a ese derecho? Probablemente ninguno, porque en esa eventualidad, la Mafia diría que el indulto se debió a su condición de “ex Presidente”.

Mientras esto ocurre, dos fenómenos acontecen en el Perú. El gobierno de García afina su “despedida” aprobando leyes de protección a los funcionarios involucrados en delitos económicos contra el Estado, agrava la crisis del sur altiplánico disponiendo la captura de los líderes de la protesta social, y se dispone a construir una gigantesca imagen del Cristo del Corcovado en la cumbre del Morro Solar en Lima. El ingenio popular ya ha precisado que no se trata del “Cristo del Corcovado” sino del Cristo del Gordo Vago, o que, en su defecto, se le puede bautizar como “el Cristo de lo robado”.

No hay sentimientos anticatólicos en los que se oponen al Cristo, sino simplemente un rechazo al estruendoso ridículo del mandatario, aprisionado por un ego colosal -como ya se dijo- y dispuesto a cualquier cosa por salvarse de las investigaciones y requerimientos penales en el nuevo gobierno.

Ollanta Humala, por su parte, retornó de su gira por el centro y sur del continente y luego de sostener fructíferas entrevistas con los mandatarios de diversos países. Esta gira, entre otras virtudes, tendrá por cierto la de situar el proceso peruano que se inicia en el marco de la lucha de pueblos y países de América Latina por la defensa de sus recursos, y contra el subdesarrollo y la dependencia.

Si la depresión es la enfermedad post electoral de la mafia, el entusiasmo es el “leit motiv” de la población peruana.

(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. Lima - Perú

lunes, 7 de diciembre de 2009

EVOLUCIÓN DE LAS FUERZAS MUNDALES - ESQUEMA EXPOSITIVO

1. SIGLO XIX – HEGEMONÍA DEL IMPERIALISMO BRITÁNICO.

· Guerra contra Napoleón 1804-1815;
· Independencia de América Latina (1810-1824); Doctrina Canning, Doctrina Monroe (1823);
· Desarrollo desigual del capitalismo;
· Colonialismo en 3 Continentes;
· Guerra Civil en Estados Unidos (1861-1865).
· Las luchas sociales en Francia. Socialismo, Anarquismo y Marxismo.
· La Unidad Alemana. Proclamación del Imperio (1870),

2. SIGLO XX – LAS GUERRAS INTERIMPERIALISTAS Y LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE. DESPLAZAMIENTO DEL PODER HACIA ESTADOS UNIDOS. (1914-1991)

· Guerra Mundial interimperialista. 1914-1918.
· El Fascismo: la Guerra Civil en España.
· La Segunda Guerra Mundial. Democracia contra fascismo. Consolidación de la Revolución de Octubre.
· Hegemonía imperialista de Estados Unidos. La Guerra Fría.
· Estructura de fuerzas bipolar, socialmente antagónicas.
· Las guerras de liberación nacional
· Ruptura del bloque socialista: China.
· La Revolución Cubana.

3. 1991-2001 – HEGEMONÍA DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO.

· Desintegración del Campo Socialista y la URSS.
· Doctrina del Nuevo Orden Mundial o “Sueño Americano”.
· Expansión de la OTAN hacia el Este.
· Doctrina del “Choque de Civilizaciones”. Huntigton.
· Potencias emergentes: China e India;
· Resurgimiento del Estado Ruso.
· Victoria de Hugo Chávez en Venezuela. Inicio de la Revolución Bolivariana.
· Los atentados a las Torres Gemelas del 22 de Setiembre del 2001.
· Doctrina de la Guerra Preventiva contra los “Estados terroristas”.
· La guerra por el control de los recursos petroleros del Medio Oriente.

4. DIFICULTADES DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO PARA CONSERVAR LA HEGEMONÍA – 2001 HASTA EL PRESENTE.

· Atascamiento en Iraq y Afganistán. Derrocamiento de la dictadura títere de Paquistán (Musharraf).
· Conformación de un eje euroasiático estratégico China-Rusia.
· Derrota del ALCA en Mar del Plata;
· Los nuevos gobiernos antiimperialistas en A. Latina. El Proyecto Bolivariano.
· La crisis económica mundial y el debilitamiento del imperialismo norteamericano.

6. HACIA UNA ESTRUCTURA MULTIPOLAR CON INCLINACIÓN HACIA ORIENTE (CHINA).

· Nueva estructura política que recoja el equilibrio de fuerzas; Ingreso al Consejo de Seguridad de India, Brasil y Sudáfrica.
· Nuevo Orden Económico. Moneda independiente.
· Integración Latinoamericana. Rescate nacional de los recursos naturales. Control del Estado de las Áreas Estratégicas económicas y sociales.